espacio
18/10/2026 07:00 | La Nación
Milo tiene diez años, una sonrisa contagiosa y un deseo muy ferviente: ama llegar a los lugares a los que su madre le promete ir de visita. Casi que no aguanta la espera para ir a la casa de la abuela, o a ver a sus amigos, o salir de paseo. Pero, una vez que llega, el deseo que se activa es el de irse de vuelta a su casa. Todo junto, todo intenso. Las visitas duran como mucho media hora, y ese pe...
